Tengo la suerte de poder contarlos
No es fácil hablar cuando se trata de transmitir experiencias vividas, pero razonándolo me doy cuenta que puede servir lo que voy a contar y por eso me atrevo. Pasé por muchas situaciones límites y no tantas, donde intenté dar fin a mi vida.
Recuerdo que a muy temprana edad, ocho o nueve años, buscaba métodos para lograrlo, pero se entiende, no había nada a mi alcance.
Cuando fui un poco mas grande, cualquiera fuera el problema, la idea del suicidio era más firme y los métodos cada vez más a mi alcance.
De adulta ya tenía todo cerca, pastillas, alcohol, elementos cortantes, gas…todo valía, los intentos fueron cada vez más seguidos y las recuperaciones más difíciles.
En definitiva, los motivos no tenían tanta importancia como mis ganas de no existir, la vida no tenía sentido y ante la menor dificultad o desilusión aparecía mi eterno deseo.
La muerte me rondó muchas veces y otras tantas me enojé, furiosa contra ella porque no me llevaba.
Nunca confesé mis intenciones. Nadie sabía lo que pasaba en mi interior y por mi mente. Dudo mucho, por mi experiencia, que cuando tenemos la idea del suicidio lo estemos diciendo, no avisamos y lo hacemos.
Los suicidas en potencia somos aquellos que no amenazamos, ni siquiera dejamos ver nuestras intenciones. Lo concretamos en el momento menos esperado y sin anunciarlo.
Después de varios intentos frustrados y enojos, por seguir todavía con vida porque me salvaban a pesar de mis deseos…un día todo cambió. No sé que pasó, tal vez fue el cansancio interior que sentía, que me hizo dar cuenta que mi destino no era la muerte; que mi misión o como quieran llamarle, era y estar en esta Tierra.
Me rendí ante la evidencia y aunque pasaron los años, presiento que estoy a prueba continuamente; nunca creí superar todos los desafíos que se me presentan a diario, y que por razones de menor importancia yo, ya no existiría. Sin embargo, desde el último intento fallido, me fortalecí.
Fue la razón la que prevaleció ante lo inevitable, dándome el tiempo necesario para entender que no podía hacerle eso a mis hijos, que pasara lo que pasara conmigo, ellos no podían cargar con esa amargura e impotencia el resto de sus vidas.
Ese fue un primer aprendizaje.
Ahora todo transcurre agradeciendo por el sólo hecho de saber que me tienen y no me lloran sin saber porqué. Aunque mi vida no es un lecho de rosas ya no me importa, estoy preparada para presentar pelea, hasta para hacerme amiga de la fibromialgia o de otra enfermedad (no importa de donde venga ni cómo se llame) y aunque me cobre un alto precio, pago gustosa para que mi estadía sea más prolongada.
Soy conciente que las ideas, las fantasías del suicidio no desaparecen del todo, no me abandonan, pero ya son sólo eso fantasías....Fantasías que el tiempo se encarga de desdibujar, de borrar de la memoria para que, cuando algún pensamiento oscuro se cruce pueda fantasear pero, con la certeza de que ya no es igual. Que los pensamientos positivos hacen que el panorama lo vea claro y con esperanza hacia el futuro.
Lo más irónico de todo es que, de no querer la vida, ahora tengo miedo de que no me alcance el tiempo para hacer realidad todos mis proyectos y que por nada del mundo voy a dejar de tener.
Este es el segundo aprendizaje del día a día, por el resto de mi vida…
No seré yo pero, esta es la actitud que trato de tener ante nuevos desafíos, aunque cada vez sean más y se presenten de muchas formas, no van a poder doblegarme. Es lo bueno de "mirar el vaso medio lleno".
¡Un abrazo suavecito y muy cálido!
Marilena
¡Gracias por leeme!

1 comentario:
Yo tambien tengo la idea del suicidio rondandome permanentemente.. sin ir mas lejos ayer estuve ahi... pero siempre el amor que siento por mis hijas me lo impiden... quizas esto suene una locura, pero que mas da!!! empece a gritar, Dios, Dios, donde estas?? y se escucho que la señora de al lado entraba a su casa, hizo mucho ruido por cierto y ella va mucho a la Iglesia, despues, visualize en los azulejos la media imagen de Cristo, el rostro, esa imagen que todos conocemos...nunca antes la habia visto y no estaba medicada, ni sufro de alucinaciones... de hecho hoy desenfoque mi vista y lo volvi a ver.
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